Días pasados escuchaba al ex Fiscal Julio César
Strassera en un reportaje radial y me quedaron grabadas algunas de sus frases:
"Es un enorme retroceso. Es doloroso porque es un golpe a la
República.”
“Exactamente así comenzó la justicia nazi en 1933."
"Estoy dolido y enfurecido. Esto es un golpe a la República.”
“Se disfrazan, dicen una cosa y hacen otra."
Y se refería precisamente a la embestida que hace el
oficialismo sobre uno de los poderes de la república.
Bajo la pretendida “democratización de la justicia”, el
kirchnerismo atropella una vez más las instituciones de la democracia.
No podemos permanecer ajenos a la defensa de la República.
Es cierto que el actual sistema de justicia tiene
muchas imperfecciones, como es cierto también que ya hoy desde el oficialismo
se atropella a la justicia.
Pero este no es un atropello más.
Ya no se trata de “cargar los dados” en los sorteos
para que todas las causas que involucran a funcionarios del gobierno y sus
amigos caigan “casualmente” en el juzgado de Oyarbide.
Tampoco se trata de agraviar a los jueces que no
fallan a favor de las pretensiones del gobierno.
No les alcanzó con sacar la fiscalización electoral de
su órbita natural y poner al Ministerio del Interior, como juez y parte, para
el control electoral.
Es mucho más grave.
Tremendamente grave.
Es atentar contra la estabilidad de los jueces, que
con este proyecto de Ley pueden ser removidos al antojo de la mayoría política,
y por ende limitar su independencia de los otros poderes del estado.
Porque la República es eso.
Es independencia de poderes.
Es representación proporcional en el parlamento y
justicia independiente.
Para que el otro poder, el Ejecutivo, no haga lo que
se le antoje vulnerando las libertades y los derechos de los ciudadanos.
Esta embestida, este atropello, es lisa y llanamente
vulnerar La República.
A esa, nuestra República, salimos a defender.
Y allí estaremos esta noche. En todas las plazas de la
República.
Para que no nos sigan atropellando…
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