Controlar la justicia II



Retomando las consideraciones que efectuaba respecto a la modificación al Consejo de la Magistratura que intenta el oficialismo, el texto del proyecto abarca no solamente la ampliación en la cantidad de miembros y la forma de selección de los mismos, sino que también, entre otras cuestiones menores que no estoy en condiciones de analizar, propone modificar el sistema de mayorías para las votaciones de este cuerpo colegiado.
Con su actual conformación de 13 miembros, la norma vigente establece que las decisiones se tomaran por la voluntad de 2 tercios de sus miembros. Esto es al menos 8 Consejeros, ya que el Presidente del cuerpo vota solamente en caso de empate.
Y en este sentido el criterio legislativo tiene basamento en un principio que pone por encima de las voluntades individuales a la voluntad colectiva, surgida del debate y la discusión argumentativa, en busca de consensos fundados y ya no en la simple aplicación de mayoría de los distintos sectores representados en el Consejo.
El Proyecto presentado aumenta la cantidad de Consejeros a 19 y establece que las decisiones se tomarán por simple mayoría.
Simplemente no creo que ello favorezca el debate.
El Proyecto enviado al Senado por el Mensaje 376 propone modificar el régimen regulatorio de los recursos de casación y la creación de tres nuevas Cámaras.
Esto, que a primera vista para el ojo no entrenado del ciudadano común podría suponer “más justicia”, parece ir a contramano de la queja generalizada en cuanto a la lentitud de la administración de justicia.
Porque, en resumidas cuentas, se agrega una instancia más en el tortuoso camino de las “chicanas” jurídicas que no hará más que sumar kilómetros al recorrido que deberán efectuar los expedientes judiciales. Se agregan así 7 nuevos magistrados para cada fuero, para cada una de las 3 cámaras a crearse, que a su vez se dividirán en 2 salas cada una. A lo que hay que sumarle 3 Secretarios Generales, 6 secretarios de Cámara, 12 Prosecretarios y todo el personal administrativo y de auxiliares correspondiente.
Y me estaba olvidando de los 3 Fiscales Generales que actuarán en cada una de las Cámaras.
El mismo Proyecto establece también distintas cuestiones administrativas y de procedimiento, sobre las cuales no estoy en condiciones de opinar.
Algo llamativo resulta ser la propuesta de disminuir la cantidad de Jueces de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, “escondida” disimuladamente en el Artículo 21 del Proyecto presentado por el Ejecutivo, llevando su composición a 5 (cinco) integrantes.
Reitero, resulta llamativo…
Y el último, el Mensaje 377, avanza en la regulación de las medidas cautelares, anulando la posibilidad de presentar estos recursos contra el Estado Nacional.
Creo que no merece mayores comentarios.
Este proyecto pretende dejar en una indefensión total y absoluta a todos los ciudadanos que intenten defenderse ante los actos de gobierno que atenten contra los derechos individuales consagrados en la Constitución o ante las posibles arbitrariedades que el estado cometa contra los particulares con el pretexto de la defensa del bien colectivo.
Pero en el Artículo 16 del Proyecto se establece que el estado sí podrá solicitar medidas cautelares. Es decir, doble atropello.

No pretendía que esto se hiciese tan extenso, pero releyendo lo escrito caigo en la cuenta que se podría seguir escribiendo muchísimo más.
Simplemente quería poner una mirada desde la óptica del “hombre común”. Ese que no sabe de leyes seguramente, pero que tiene bien claro y percibe perfectamente cuando las cosas no son como deben ser.
La extrema celeridad que se le ha impreso al tratamiento de este “paquete” de leyes. La no posibilidad de extender el debate. El hecho evidente por parte del oficialismo de no “abrir el juego” convocando a las instituciones relacionadas con la temática, léase colegios de abogados, académicos, juristas… Que los hay y muchos, con cualidades y condiciones reconocidas internacionalmente.
No se ha convocado a dar el debate que enriquezca y jerarquice las reformas propuestas.
El debate necesario para estas cuestiones de fondo en materia legislativa está ausente y hasta los “hombres comunes” nos damos cuenta que es imprescindible que estas reformas logren el consenso que las legitime ante la ciudadanía.
Si prosperan estos proyectos, y todo hace suponer que así será, tendremos una prueba más de prepotencia antidemocrática a la que nos somete cada día este gobierno sectario, que desconoce e ignora peyorativamente a media nación.
¿No le parece? Diría Don Américo Barrios…

No hay comentarios:

Publicar un comentario